Soccer motion profile 2: Internal indicators

ivanrContinuando con la división que hicimos en la primera entrada (soccer motion profile 1: external indicators), en esta nueva entrada se expondrán todas aquellas variables e indicadores, pero esta vez internos, que se dan en un partido. Todo con el objetivo de que nos ayude a recapacitar, y, a sumar para que nuestros entrenamientos encuentren la mayor especificidad. Uniendo esta entrada (soccer motion profile 2: internal indicators) junto con la primera (soccer motion profile 1: external indicators), sólo nos faltaría para finalizar una última parte que será publicada a la mayor brevedad posible (soccer motion profile 3: tactical-technical indicators)

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INDICADORES INTERNOS

Los indicadores internos, hacen referencia a algunas de las modificaciones que tienen lugar en el organismo del sujeto relacionadas con las actividades propias del juego. El fútbol es un deporte complejo de cooperación-oposición, con demandas fisiológicas diversas que varían notablemente durante un partido. Sobre una base aeróbica predominante se mantiene un componente anaeróbico determinante en el resultado final. Las demandas fisiológicas varían con el nivel de competencia, estilo de juego, posición en el campo y factores ambientales.

La frecuencia cardiaca, el consumo de oxígeno, el ácido láctico acumulado, la fatiga y la dimensión competitiva, son los indicadores internos que vamos a desarrollar en la siguiente entrada.

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Frecuencia Cardiaca (FC)

ibrahimovicLa frecuencia cardiaca es uno de los índices más utilizados en el control fisiológico del futbolista tanto en entrenamientos como en competición. Su accesibilidad y su relación lineal con el consumo de oxígeno la convierten en una variable imprescindible para conocer la respuesta cardiaca y la intensidad del ejercicio. Casajús (2004).

Aproximadamente, en competición, nuestros futbolistas registraran los siguientes números:

  • Frecuencia cardiaca media: 85 % de la frecuencias cardiaca máxima, con oscilaciones entre el 80 y el 90%.
  • Frecuencia cardíaca promedio: 160-175 pulsaciones por minuto.

Cabe destacar que exciten pequeñas pero significativas diferencias entre la frecuencia cardíaca de la primera parte y la de la segunda, siendo ésta ligeramente inferior.

Como último punto, se hace necesario nombrar que los autores señalan que los valores medios de la frecuencia cardiaca, no serían un buen reflejo de lo sucedido durante el juego, sino las variaciones (aumentos y disminuciones) que tienen lugar como consecuencia de las exigencias variables del juego. Así mismo recuerdan que no siempre un aumento de la frecuencia cardiaca se corresponde con un aumento de la intensidad, ya que existen otros factores, internos o externos, que pueden contribuir a las modificaciones en la frecuencia cardiaca (temperatura, altitud, nivel de estrés, etc.).

Los valores medios de la frecuencia cardiaca, no serían un buen reflejo de lo sucedido durante el juego, sino las variaciones (aumentos y disminuciones) que tienen lugar como consecuencia de las exigencias variables del juego.

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Consumo de oxígeno (VO2máx)

La mayor parte de las actividades en el fútbol son de moderada-baja intensidad, es decir, ejercicios submáximos de naturaleza aeróbica. En este tipo de metabolismo el consumo de oxígeno es el indicador de la intensidad de demanda de energía (Casajús, 2004).

  • Un jugador de fútbol de máximo nivel tienes unos valores de consumo de oxígeno que oscilan entre 56,8 y 67,8 ml/kg/min. Casajús (2004).
  • Estos valores varían en función de la posición del campo del jugador. Reilly et al. (2000),  afirma que los jugadores del centro del campo y los de banda, poseen el mayor nivel de consumo de oxígeno (>60 ml/kg/min) frente al resto de posiciones. Por otro lado los jugadores del centro del campo tienden a tener menores niveles de fuerza muscular que el resto.

Numerosos estudios confirman la gran relación existente entre el consumo de oxígeno máximo y la distancia recorrida en un partido, así mismo señalan que dicho consumo máximo de oxígeno también influía en el número de sprints que los jugadores ejercitaban.

El consumo de oxígeno puede ser evaluado mediante el Yo-Yo intermittent recovery test. Mohr et al. (2003), hallaron diferencias entre jugadores profesionales de diferente nivel en el Yo-Yo intermitent recovery test, siendo mejores los valores en los de máximo nivel profesional.

Por último, en relación con el consumo máximo de oxígeno y tal y como afirma Garganta (1997), el VO2máx no necesariamente condiciona la capacidad de prestación del futbolista. No obstante sí que parece ser importante, indirectamente, por su contribución a la recuperación más rápida tras los esfuerzos de alta intensidad.

el VO2máx no necesariamente condiciona la capacidad de prestación del futbolista. No obstante sí que parece ser importante, indirectamente, por su contribución a la recuperación más rápida tras los esfuerzos de alta intensidad.

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Ácido láctico

La concentración de lactato en la sangre es a menudo usada como indicador de la producción de energía anaeróbico láctica en el deportista.

Por su estrecha relación con los esfuerzos de alta intensidad y su repetición, este parámetro es el que posee un componente cualitativo más importante, por lo que cabría pensar que está más relacionado que los otros con las acciones determinantes en el juego, es decir, las acciones de alta intensidad que provocan desequilibrios en el rival.

  • El umbral anaeróbico de un futbolista profesional, se sitúa alrededor del 80,7% del VO2máx. Bangsbo (1994).
  • La concentración sanguínea de lactato durante un partido de fútbol proporcionan valores dispersos entre 3 y 12 mmol/l (tras una recopilación de estudios realizada por Arjol, 2004 c).
  • La variación de las concentraciones de lactato en sangre puede ser grande y se han observado valores “pico” superiores a 10 mmol/l con frecuencia, pudiendo variar en el mismo jugador varias veces durante un partido. Es posible que sea debido a la diferencia de intensidad de las actividades anteriores a las tomas de muestras.

Podemos afirmar que cualquier valoración que no tenga en cuenta las acciones realizas por el futbolista en los minutos previos a la toma de muestras deberá interpretarse con mucha precaución (Casajús, 2004).

Para finalizar es imprescindible tener en cuenta que la táctica puede explicar también las diferencias importantes entre equipos y entre partidos, por ejemplo, se observaron valores medios más altos de lactado sanguíneo cuando los equipos utilizaron marcaje hombre a hombre, en comparación con la defensa en zona (Gerisch et al., 1988, citados por Bangsbo, en Ekblom, 1999).

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La Fatiga

Este aspecto ya ha sido desarrollado exhaustivamente en dos entradas anteriores, en las que se enumeran y explican los diferentes tipos de fatigas y los mecanismos que la hacen posible (Fatigue in soccer). En la segunda entrada se profundiza sobre el descenso del rendimiento en el inicio de la segunda parte (Impaired performance in the initial phase of the second half)

Pincha en los enlaces para visualizar la entrada en una nueva página.

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Dimensión competitiva

A nuestro entender faltaría recoger un aspecto esencial que marca el rendimiento competitivo en el fútbol, y que normalmente se escapa de todos nuestros análisis: dimensión competición.

De acuerdo con Lago Peñas, C. y Martín Acero, R. (2005), la dimensión competición se refiere a aspectos relacionados con el contexto y evolución del propio partido, como el hecho de jugar como local o visitante, la evolución del marcador (ganando, perdiendo o empatado), el tipo de competición (torneo regular o por eliminatorias, fase de grupos u otros), la clasificación de cada uno de los equipos, trayectoria reciente en la competición, últimas acciones o acontecimientos sucedidos en el juego (expulsiones, amonestaciones, penalti, sustitución de jugadores, etc.).

Tal y como se demuestra en el estudio de Lago, C. (2009) , en el que se analizaron 27 equipos de la liga española (temporada 2005-06), a partir de los datos obtenidos con el programa de análisis Amisco. Las variables analizadas pertenecientes a la dimensión competición fueron:

  1. Lugar del partido (casa/fuera)
  2. Estado del marcador (ganando, perdiendo, empatando)
  3. Calidad del oponente (según la clasificación final).

Tras el análisis de los resultados el autor afirma que la distancia cubierta a diferentes intensidades en futbolistas de élite depende de factores contextuales del partido. Los resultados obtenidos siempre estuvieron influidos por alguna o algunas variables contextuales, principalmente el lugar del partido y estado del marcador:

  • Los jugadores realizaron menos actividad intensa cuando iban ganando, la reducción del 25% en distancia cubierta a submáxima y máxima intensidad (>19 km/h) ganando, sugiere que los jugadores no se esfuerzan siempre al máximo durante los 90’ (probablemente relacionado con estrategias de conservación del balón, control del ritmo de juego, etc.).
  • Cubrieron menos distancia a baja intensidad con marcador desfavorable (intento de remontar).
  • El descenso del rendimiento en los esfuerzos de alta intensidad hacia el final del partido, además de la fatiga, podría estar influido probablemente en mayor medida por las variables situacionales.

visitanteComo conclusiones, el autor afirma que la localización del partido, el estado del marcador y nivel del oponente, deberían ser tenidos en cuenta en el análisis del rendimiento en competición, por lo que las comparaciones se deberían realizar en similares condiciones de las variables contextuales. Todos estos aspectos pertenecientes a la dimensión competición, pueden condicionar enormemente la expresión de la capacidad condicional del sujeto, llevándole en determinados momentos a reducir o acomodar su nivel de prestación condicional o bien a movilizar el mayor nivel de reservas disponibles para el esfuerzo.

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Recapacitemos…

A modo de conlusión, podríamos afirmar que los datos obtenidos se deben tomar con cierta cautela dadas las dificultades y condiciones de su obtención y su estrecha dependencia de otras variables no observadas (de índole estratégico-táctica, la propia dimensión competición, y otras). En consecuencia difícilmente ninguno de los indicadores recogidos, de forma aislada, podría ser predictor del rendimiento del futbolista, ya que los diferentes indicadores internos están, así mismo, fuertemente influenciados por el estado del sujeto en cada momento.

ninguno de los indicadores recogidos, de forma aislada, podría ser predictor del rendimiento del futbolista

Finalizando, si los indicadores expuestos en esta entrada se encuentran condicionados principalmente por aspectos estratégico-tácticos, y dentro de éstos por la dimensión competición, se entiende que la estrategia y la táctica, forman parte de un nivel o escalón superior de complejidad y en consecuencia podríamos afirmar, coincidiendo con Garganta (1997), que la dimensión energético-funcional es subsidiaria, es decir forma parte una del componente estratégico-táctico el cual juega el mayor papel en el rendimiento final: la dimensión energético-funcional es secundaria a éstas.

la estrategia y la táctica, forman parte de un nivel o escalón superior de complejidad

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Bibliografía

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3. Barbero, J.C. & Méndez Villanueva, A. & Bishop, D. “La capacidad para repetir esfuerzos máximos intermitentes: aspectos fisiológicos (parte I). Metabolismo energético”. Archivos de Medicina del Deporte, 114, (2006a), pags. 299-304.

4. Barbero, J.C. & Méndez Villanueva, A. & Bishop, D. “La capacidad para repetir esfuerzos máximos intermitentes: aspectos fisiológicos (parte II). Valoración y rendimiento”. Archivos de Medicina del Deporte, 115, (2006b), pags. 379-390.

5. Berry, J. & Abernethy, B. & Côte, J. (2008). The contribution of structured activity and deliberate play to the development of expert perceptual and decision-making skill. Journal Sport Exerc Psychol. 2008 dec 30 (6): 685-708.

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Publicado el 15 agosto, 2014 en Sin categoría y etiquetado en , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

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